Publicado el 30 de agosto de 2014

Alcaldía de Bucaramanga, por ligera e irresponsable,
genera tremendo caos tributario

El autollamado a “alcalde social’ ‘Lucho’ Bohórquez, obró a la ligera y de manera irresponsable.  A él se le dijo que antes de adjudicar y antes de cobrar, esperara las decisiones de la justicia frente a los centenares de demandas que ya habían sido elevadas.  No quiso hacer caso y “ensilló las bestias antes de traerlas”.

Tomada de la página de Héctor Gómez Kabariq

La falta de seguridad jurídica, generada en contradictorias decisiones de algunos gobernantes, es uno de los males que tradicionalmente ha afectado la vida institucional de Colombia. Acá lo que ayer era ilegal hoy es legal y lo que hoy es blanco mañana será negro ante la ley. Esa inestabilidad jurídica mantiene hoy en ascuas a los habitantes de Bucaramanga frente a algunas obras públicas que, cobrándole impuestos de valorización a la ciudadanía, está realizando la administración del Alcalde Luis Francisco Bohórquez Pedraza.

Siendo Alcalde de Bucaramanga Fernando Vargas Mendoza, hace unos tres años, se construyó en el sur de la ciudad un intercambiador vial llamado “Neomundo” de muy buenas especificaciones técnicas, que solucionó en gran parte los desesperantes trancones viales que se presentaban en ese sector. La gente aplaudió la obra.  Pero en ese momento no se dijo, (o si se dijo lo hicieron en tono casi secreto), que esa obra la iba a pagar la ciudadanía con impuesto de valorización.

Llegó el Alcalde Luis Francisco Bohórquez, (el actual), y dispuso la construcción de otras obras viales como el intercambiador del Mesón de los Búcaros, (ya adjudicado y próximo a empezar su construcción), el intercambiador de la carrera 15 con Avenida Quebrada Seca, (el año entrante será adjudicado), y el puente de la carrera 27 con calle 56, (está en etapa de estudios y diseños).  Usando un Acuerdo aprobado por el Concejo Municipal en 2010, Bohórquez dispuso que esas obras sean pagadas por la ciudadanía mediante el impuesto llamado “de valorización”, adicionándole el valor del intercambiador de Neomundo ya terminado, ya pagado y ya inaugurado.  En total unos 240 mil millones de pesos en impuestos.

A propósito de Neomundo, la obra tenía un valor inicial de 30 mil millones de pesos pero por las adiciones que la Alcaldía pagó a los contratistas, terminó costando más de 60 mil millones de pesos, con un reajuste superior al 50 por ciento del valor contratado inicialmente.  Hasta ahora la Alcaldía no ha querido explicar las razones de los mayores valores pagados.

Este año, ante las protestas de la ciudadanía, el Alcalde Bohórquez optó por rebajar el 50 por ciento del impuesto a quienes lo pagaran oportunamente y ofreció devolver esa mitad a quienes ya hubiesen cancelado el total del tributo.  Pero este proceso, prometido para demorar unos 30 días, ha sido tan dispendioso que pasados 3 meses a la mayoría de la gente no le han devuelto nada.

Viene lo más grave. Ante una demanda de la Procuraduría, un Juzgado de Bucaramanga acaba de ordenar a la Alcaldía suspender el cobro del impuesto.  Esta decisión del juez atendió los argumentos de la Procuraduría que considera que en la aprobación del impuesto se presentaron fallas insubsanables y que en consecuencia ese tributo no se puede cobrar.  El Alcalde ha dicho que apelará el fallo. Pero entretanto, el cobro debe suspenderse, según el juez.  La Alcaldía no ha decidido si sigue cobrándolo o no.

Más hechos graves. En un fallo del Tribunal Administrativo de Santander se ordenó a la Alcaldía modificar el diseño del intercambiador del Mesón de los Búcaros por razones ambientales, obra que ya fue adjudicada.  El Alcalde ha dicho que también apelará ese fallo y que un Tribunal “no puede frenar el progreso de la ciudad”.
Como si fuera poco, el Presidente del Concejo de Bucaramanga Edgar Suárez, autor de una de las demandas contra el impuesto de valorización, ha dicho que ese tributo es ilegal y ha invitado a la gente a no pagarlo.  Él, afectado por el cobro, ha dicho que jamás lo pagará.

Entonces : Qué debe hacer la gente ?.  Nadie sabe.  El Alcalde dice que el impuesto es legal, el  Juzgado dice que no, el Tribunal ordena cambiar los diseños, el Presidente del Concejo dice que el impuesto es ilegal.  A la gente nadie le dice qué debe hacer.  A la fecha ese impuesto ha sido pagado por unas 30 mil de las 120 mil personas afectadas.

Hoy los negocios de finca raíz en Bucaramanga están paralizados pues ni vendedores ni compradores tienen claridad sobre si se paga o no, y quién debe hacerlo, (comprador o vendedor), ese impuesto. Los bancos ya no están recibiendo el dinero del tributo y remiten a los ciudadanos a la Alcaldía, donde nadie les da una orientación cierta y segura.
Lo que decíamos al comienzo.  La inseguridad jurídica institucional generada en decisiones de los gobernantes, acarrea graves problemas.  Qué pasa si el municipio pierde los pleitos en segunda instancia ?.  A la gente le tendrán que devolver todo el impuesto ya pagado, pero la empresa privada a la que le adjudicaron el contrato del Mesón de los Búcaros demandará el pago del valor de la obra como si la hubiese construido, por daños y perjuicios.

El Alcalde dice que las obras se deben ejecutar tal como están aprobadas.  Pero lo cierto es que, por muy alcalde que sea, Bohórquez no puede pasar por encima de la ley ni por encima de las decisiones de los jueces.  La gente además pone en duda el manejo que la Alcaldía le dará a los recursos.  Se desconfía del gobierno, al que se acusa de no ser transparente en el manejo de los dineros.

Lo único que queda claro por ahora es que el Alcalde Lucho Bohórquez obró a la ligera y de manera irresponsable.  A él se le dijo que antes de adjudicar y antes de cobrar, esperara las decisiones de la justicia frente a los centenares de demandas que ya habían sido elevadas.  No quiso hacer caso y “ensilló las bestias antes de traerlas”.  Se aceleró en los tiempos a la hora de ordenar el cobro del impuesto y  a la hora de adjudicar la construcción de las obras.  Si fuese un alcalde prudente, habría esperado unas semanas más y no habría generado este caos sin antecedentes en Bucaramanga.


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