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Publicado el 16 de julio de 2017
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En el Terminal de Transportes de Bucaramanga:
Campeaba la corrupción (Parte II)

Visos de presunta corrupción se prestaron en el Terminal de Transportes de Bucaramanga, bajo la orientación del hoy concejal del partido Liberal, Wilson Manuel Mora Cadena, de acuerdo con una auditoría adelantada por la firma Baker Killy, la misma que ha sido contratada por el municipio de Bucaramanga, uno de los accionistas mayoritarios de la Terminal de Transportes.

En la segunda parte de este trabajo, se entregan más detalles de la presunta corrupción encontrada en la Terminal de Transporte de Bucaramanga, donde son resaltadas las cuentas por pagar del hoy gerente de esa entidad, de un exempleado del municipio de Bucaramanga, del gerente de una empresa de taxis y de la esposa de un concejal liberal de Bucaramanga y exgerente de la Terminal.

Según la auditoría contratada para investigar el trabajo que durante varios años ejecutó como gerente de la Terminal de Transportes de Bucaramanga, hoy concejal por el partido liberal Wilson Manuel Mora Cadena, el resultado no es halagüeño para el dirigente político y para algunos empleados con manejo y para la propia junta directiva de esa entidad.

Incluso, la Terminal se había convertido en una “empresa de familia” donde algunos parientes del gerente como primos, tíos, hermanos y cuñado, hacen parte de la nómina de la entidad. Otros de los ‘beneficiados’ con la ‘repartija burocrática’ al interior de la Terminal son familiares de la Asistente de Gerencia, de la Asistente Administrativa y Financiera y de la Asistente de la Dirección Administrativa.

¿TERMINAL BANCARIO?

En este recorrido investigativo, la Auditoría encontró que la Terminal de Transportes de Bucaramanga, bajo la gerencia de Wilson Manuel Mora Cadena, hoy concejal por el partido liberal en la capital santandereana, al parecer, se había convertido en una entidad bancaria que autorizaba dineros a integrantes de su Junta Directiva.

Entre los beneficiados con la entrega de recursos propios de la entidad a sus directivos, se encuentra el hoy gerente de la Terminal, William Emiro Ardila Ardila, quien a 31 de diciembre de 2016 (fecha de cierre de la auditoría) tenía a su cargo una deuda de $3’230.000. Ese compromiso lo adquirió Ardila Ardila el 22 de agosto de 2016.

Un exdirector de Tránsito de la capital santandereana, desde el 31 de marzo de 2015 tiene una deuda de $1’611.162.

Igual ocurre con la empresa Copetrán, beneficiada con $4’478.546 desde el 22 de agosto de 2016 y con César Augusto Pinzón Romero, el gerente de la empresa COTAXI quien tiene problemas con la justicia por hechos acaecidos al interior de su entidad; Pinzón Romero, a 31 de diciembre de 2016, tenía pendiente la cancelación de $6’933.057, deuda contraída el 22 de agosto del pasado año. El valor de las anteriores deudas, asciende a $16’252.765.

A esto hay que agregarle, según la Auditoría, una deuda pendiente de Glenda Cecilia Vega Maestre, esposa del entonces gerente de la Terminal (hoy concejal liberal de Bucaramanga) Wilson Manuel Mora Cadena, de $28’423.192, dineros que “nunca han sido reembolsados a la compañía”, deuda que figuran como “viajes misionales” desde el año 2010 hasta el 2015.

‘COMILONAS’ Y ALGO MÁS

Pero si lo de la Terminal convertido en Banco que prestaba sus recursos a directivos llama la atención, la utilización de las tarjetas de crédito se convirtió en francachelas, viajes, cines, pagos de hoteles resort con spa incluido, pagos a medios nacionales de comunicación, discotecas y asistencias a grandes clubes bumangueses, entre otras actividades.

Con solo una de las tres tarjetas de crédito que a su disposición tenía la gerencia de la Terminal de Transportes, durante los años 2014, 2015 y 2016 fue pagada la suma de $201’363’898 por las anteriores acreencias y otras no menos comprometedoras, como visitas al Cerro El Santísimo y Ruitoque, comidas en los mejores restaurantes de Bucaramanga, asistencias a los clubes Campestre y Comercio, hotel Holiday Inn de Cartagena, discotecas, la renta de vehículos y compra en supermercados de cadena.

A estos gastos, la auditoría los considera “gastos personales redundantes” que no fueron autorizados por la Junta Directiva, por lo que la utilización de las Tarjetas de crédito tuvo un “uso indebido colocando en riesgo el buen nombre de la compañía y un presunto abuso de confianza”.

LÍNEAS TELEFÓNICAS

Los medios de comunicación de Bucaramanga en su momento informaron que el concejal liberal Wilson Mora habría utilizado la Terminal de Transportes que gerenciaba para obtener 1.500 líneas telefónicas, las que habrían sido utilizadas en su pasada campaña al concejo.

Según las informaciones, las líneas habrían servido para hacer proselitismo político, vender minutos y comprar votos. Luego, al terminar la campaña, el concejal denunció haber ser víctima de un fraude, esto con el fin de evitar el cobro de las facturas derivadas de la activación de las líneas telefónicas.

Pues bien. La Auditoría al interior de la Terminal de Transporte confirma que a 31 de diciembre de 2016, la empresa Claro “reclama una deuda por $202’275.822 “por concepto de 1.500 líneas telefónicas a nombre de la TTB S.A.”, sin contar que luego fueron identificadas otras dos facturas de la empresa de comunicaciones para un monto total de la deuda, de $275’756.820.

De esas 1.500 líneas telefónicas adquiridas por la Terminal y utilizadas, según fuentes periodísticas, para la campaña al concejo del entonces gerente Wilson Manuel Mora Cadena, la número 312-3823865 fue adjudicada a la Jefe de Gestión e Información y Calidad de la Terminal, “quien también desempeñó ese rol en la campaña de Wilson Manuel Mora Cadena” y, la número 312-3827435 se la entregaron a la Asistente de la Dirección Administrativa de la Terminal de Transportes, la misma persona “que se encargó de la agenda de la campaña electoral de Wilson Manuel Mora Cadena”.

De acuerdo con la empresa Claro Comunicaciones, “la Terminal de Transportes de Bucaramanga S.A., era garante y partícipe del negocio”. Dice la Auditoría que aunque “la TTB S.A. no desembolsó recursos, su nombre institucional fue permitido para establecer la legalidad y seguridad del desarrollo del negocio”, lo que deja ver que Wilson Manuel Mora Cadena sí tenía conocimiento del negocio establecido por un amigo suyo y la empresa Claro para obtener las 1.500 líneas telefónicas con destino a su campaña política.

(Leer también: Contubernio corrupto en la Terminal de Transportes de Bucaramanga)

CON LA ESTACIÓN DE SERVICIOS, MÁS CORRUPCIÓN

La Junta Directiva de la Terminal, a través del acta 214 de 2014, autorizó la suma de $1.500’000.000 para el proyecto de la estación de servicio de combustible al interior de esa entidad.

El contrato para la construcción de la obra fue suscrito por $1.797’000.000 el 28 de diciembre del 2015 entre la Terminal de Transporte de Bucaramanga, representada por su entonces gerente, hoy concejal liberal Wilson Mora, con la empresa Mejía Ingenieros Construcciones Ltda., organización representada por Orlando Mejía Abello, hermano de Mauricio Mejía Abello, secretario de Infraestructura del departamento de Santander, que fue la única empresa invitada por la Terminal para que presentara una propuesta de obra.

Aunque el contrato tenía duración máxima de cuatro meses para la construcción de la placa operativa con destino a la estación de servicios, once meses después de iniciados los trabajos, había solo un avance de obra del 50%.

Además de los retrasos físicos, los trabajos para la estación de servicio también habrían recibido una adición presupuestal por $500’000.000, la que habría sido autorizada por el propio Wilson Mora sin solicitar el visto bueno de la Junta Directiva de la Terminal, tal y como el mismo concejal lo reconoció en la junta del 16 de diciembre de 2016.

El propio Wilson Mora en la junta del 16 de diciembre nos pidió disculpas a los miembros de la Junta por haber aprobado una adición por $500’000.000 a la obra de la estación de servicios sin contar con nuestros servicios”, explicó Melba Fabiola Clavijo, secretaria Jurídica del municipio, quien es la secretaria de la Junta Directiva de la Terminal. En el acta de la Junta de la Terminal realizada el 16 de diciembre del 2016, quedó constancia del reconocimiento que hizo Wilson Mora sobre la adición inconsulta al presupuesto de la obra.

Con esta decisión de adicionar $500’000.000 al contrato, Mora Cadena extralimitó sus funciones toda vez que como Gerente solo estaba facultado para contratar de manera directa y sin el consentimiento de la Junta de la entidad hasta 100 salarios mínimos mensuales, es decir unos 70’000.000.

INTERVENTORÍA CUESTIONADA

Además del contrato a la familia Mejía Abello, el entonces gerente de la Terminal, Wilson Mora Cadena, le entregó el contrato de interventoría de la obra de la estación de servicio a la Sociedad JG Servicios de Ingeniera SAS, empresa representada por Javier Gómez Suárez, quien de acuerdo con informaciones periodísticas, pagó con sus tarjetas de crédito algunas de las facturas de las líneas telefónicas que fueron adjudicadas a la Terminal y habrían terminado en la campaña de Wilson Mora Cadena al concejo.

De acuerdo con fuentes consultadas por periodicoportada.com, Gómez Suárez a través de su empresa, fue quien determinó la necesidad de adicionarle $500’000.000 a la obra de la estación de servicio. 

En enero de este año (2017), la Secretaría del Interior de Bucaramanga selló las obras de construcción de la estación de servicio en la Terminal de Transporte porque no contaba con el permiso de la Curaduría Urbana, sin embargo, en el acta 220 del 28 de abril de 2016, la Interventoría interpreta que “la obra de la estación de servicios se detuvo porque no cuadra la parte estructural con la arquitectura y Terpel, debido a que el plano estaba corrido y se debe volver a diseñar”, lo que puede significar que esos dineros invertidos en un comienzo “se perdieron”.

EMPRESA DE FAMILIA

La Terminal de Transportes de Bucaramanga, durante la gerencia de Wilson Manuel Mora Cadena, fue convertida en una “empresa de familia” donde además del gerente, otras funcionarias también vincularon a sus parientes y estos parientes a otros familiares suyos, lo que no es bien visto en el ámbito externo de la entidad.

Durante el desarrollo de la auditoría, fue comprobada la existencia de parentescos entre algunas personas con cargos de manejo y confianza, parientes que laboran en nómina y como contratistas.

Entre los empleados que convirtieron a la Terminal de Transportes de Bucaramanga en una “empresa de familia” se cuentan: El entonces gerente Wilson Manuel Mora Cadena, quien había empleado como administrador del Hotel Las Palmeras ubicado en terrenos de la empresa, a un primo hermano suyo; Mora Cadena tenía además, como empleado operativo a un tío suyo, un hermano que usufructuaba los parqueaderos y las canchas de la Terminal, así como a su cuñado que hacía parte de los contratistas de la empresa.

Mientras que la Asistente Administrativa y Financiera tiene como contratista a su esposo y, además, es prima de la Asistente de Gerencia. El esposo de la Asistente Administrativa y Financiera, para continuar con la cadena familiar, tiene en la Terminal a una hermana suya como contratista.

Esta ‘cadena’ familiar’, de acuerdo con el concepto de la Auditoría, puede aumentar el riesgo de posibles desviaciones e irregularidades en el control interno de la empresa.

EL SILENCIO DE LA TERMINAL

Hoy cuando la Terminal de Transportes de Bucaramanga, es gerenciada por William Emiro Ardila Ardila, quien trabajó en la administración de Wilson Mora, estos hechos relacionados en dos informes de periodicoportada.com, no han sido tocado por la Junta Directiva presidida por el alcalde Rodolfo Hernández Suárez con la secretaría de Melba Fabiola Clavijo, secretaria Jurídica del municipio.

Además, hacen parte de la directiva de la Terminal: Hernán Atuesta como representante legal de la empresa Copetrán; Luz Alba Mantilla Serrano, en representación del Ministerio de Transporte; Carlos Mario Lozada Sarmiento, representante de la firma Terpel; Javier Areniz, gerente de Berlinas del Foncey y, Alfonso Pinto Afanador, representante de la empresa Lusitania.

El alcalde Hernández Suárez, considerado por algunos como el “paladín contra la corrupción en Bucaramanga”, se mantiene callado ante la serie de inconsistencias e irregularidades que rayan en actos corruptos encontradas al interior de la Terminal de Transportes, donde el municipio es el mayor accionista.

En la presidencia del actual alcalde bumangués fue escogido como reemplazo del destituido gerente Wilson Manuel Mora Cadena, al Director Técnico y Control de la Terminal, William Emiro Ardila Ardila quien, según conocedores de la empresa, no reúne los requisitos para ejercer el cargo, con clara violación al Manual de Responsabilidades de la Terminal, por lo que dicha elección será demandada.

(Leer también: En el Terminal de Transportes de Bucaramanga: Campeaba la corrupción (Parte I))


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