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Publicado el 21 de junio de 2017
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DAVID RAVELO CRESPO: ¡En libertad...!

Después de más de seis años privado de su libertad por un crimen que no cometió, como él mismo lo dice, David Ravelo Crespo salió de la cárcel luego de
acogerse a la Justicia Especial para la Paz -JEP-.

David Ravelo Crespo es un defensor de los Derechos Humanos que hace parte de la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos (CREDHOS), fundada en la ciudad de Barrancabermeja hace 30 años, como instrumento humanitario al servicio de la ciudad sede y la región del Magdalena Medio, que comprende municipios de cinco departamentos. 

Ravelo fue responsabilizado como partícipe de acciones violentas de la guerrilla y, por esa causa, llegó a la JEP, a pesar de que nunca ha pertenecido a la insurgencia; sin embargo, a través de este procedimiento, Ravelo Crespo quiere demostrar cómo el proceso en su contra es producto de un montaje judicial protagonizado por el exparamilitar, hoy procesado como falso testigo, Mario Jaimes Mejía, alias "El Panadero" así como un Fiscal condenado por desaparición forzada y otros funcionarios judiciales también vinculados con la delincuencia.

HISTORIA

La historia de este caso se enmarca en la tragedia vivida por Barrancabermeja, a raíz de la degradada confrontación armada que libraron grupos ilegales armados como las FARC, ELN, EPL y el Bloque Central Bolívar del paramilitarismo. Esas confrontaciones armadas produjeron varias masacres en Barrancabermeja, como las del 16 de mayo de 1998, y la de febrero en 1999 cuando el paramilitarismo perpetró uno de los peores crímenes en su registro: el homicidio de quince personas y la desaparición forzada de otras 25.

“Con este hecho, las autodefensas hicieron la declaración oficial de sus intenciones de arrebatarle el control del puerto petrolero a la guerrilla y consolidarse allí, así fuera necesario sacrificar parte de la población civil”, fue la versión de Orián Jiménez en su libro “Las guerras del Magdalena Medio”, texto también relacionado en el expediente contra Ravelo Crespo. 

Después de la masacre, CREDHOS asumió en Barrancabermeja las denuncias públicas contra el paramilitarismo y fue David Ravelo Crespo, en calidad de directivo de la organización y exintegrante de la Unión Patriótica (UP), quien las encabezó. Diez meses después, el 19 de marzo de 1999, luego de asesinar a un taxista fue capturado en El Playón (Santander) Mario Jaimes Mejía, alias “El Panadero”. Comprometido en la masacre de mayo de 1998, fue remitido a la cárcel Modelo en Bogotá, que para la época ya se estaba convirtiendo en territorio de guerra y tráfico de armas.

Entró al pabellón de alta seguridad, comenzó a trabajar en la lavandería, y allí se hizo cercano del recién capturado zar de los insumos químicos para el narcotráfico, Miguel Arroyave. Pasó luego por los patios tercero y quinto, pero gracias a su amistad con Miguel Arroyave, futuro jefe del ‘Bloque Centauros’ de las autodefensas, fue reubicado en el patio cuarto, donde ofició como coordinador, a órdenes de Arroyave y Ángel Gaitán Mahecha.

Se dedicó alias “El Panadero” en la cárcel, a realizar ‘vueltas ilegales’, como la ocurrida el 25 de mayo de 2000, donde resultó comprometido en el secuestro, tortura y ultraje sexual a la entonces periodista de El Espectador, Jineth Bedoya, quien investigaba lo que sucedía al interior de la cárcel Modelo.

En los siguientes años, alias “El Panadero” se caracterizó por su falta de colaboración con la justicia y su negativa a aceptar cualquier responsabilidad en el caso Jineth Bedoya. Entonces llegó el proceso de paz entre el gobierno Uribe y las autodefensas en 2003, la Ley de Justicia y Paz en 2005 y, cuando se permitió que ambos fueran extensivos a los paramilitares que ya estaban presos, optó por acogerse a esta laxa jurisdicción. Era su oportunidad para saldar graves cuentas judiciales por una vía expedita. Corría el año 2007 y, cuando se esperaba que comenzara a contar sus verdades en el mundo de las autodefensas, en abril de 2008 sorprendió cuando hablaba de sus años de militancia en el frente 24 de las FARC, antes de convertirse en paramilitar. 

Por la misma época, varios líderes de izquierda de Barrancabermeja, en especial de CREDHOS, la Unión Sindical Obrera (USO) o la Organización Femenina Popular (OFP) acudieron a la Fiscalía presidida por Mario Iguarán, para denunciar que, a expensas de la controvertida Ley de Justicia y Paz, varios paramilitares estructuraban montajes en contra de los defensores de Derechos Humanos de Barrancabermeja, para señalarlos de guerrilleros.

Tiempo después, el expresidente de la USO, Hernando Hernández, declaró que en concreto el jefe paramilitar Rodrigo Pérez Alzate, alias “Julián Bolívar” (comandante militar del Bloque Central Bolívar), lo señaló de pactar acuerdos con Carlos Castaño; a Yolanda Becerra de la Organización Femenina Popular -OFP- de hacer arreglos para que no la mataran a ella y a otros dirigentes de estar incriminados en asesinatos de sindicalistas.

En ese contexto fue configurado el señalamiento contra David Ravelo Crespo, antecedido por dos extrañas circunstancias. En primer lugar, la aparición del libro “Las guerras del Magdalena Medio”, escrito por el catedrático Orián Jiménez Menenes, con varias acusaciones contra dirigentes de izquierda de Barrancabermeja, en especial en el capítulo titulado “La USO y sus partidos: de coletos, mamertos y moirosos”. Y en segunda instancia, dos encuentros directos entre alias “Julián Bolívar” y alias “El Panadero”, según éste lo admitió ante la Fiscalía, primero en la cárcel de Palogordo de Bucaramanga donde aquel lo visitó, y después en un súbito y breve traslado de alias “El Panadero” a la cárcel de Itagüí, donde todavía estaban recluidos los principales jefes del paramilitarismo en Colombia.

Lo cierto es que el 17 de abril de 2008, Mario Jaimes Mejía, alias “El Panadero”, en vez de concentrarse en sus andanzas como paramilitar, terminó por relatar sus días de militancia en el Frente 24 de las FARC y, en medio de su declaración, aseguró que, junto a otros guerrilleros, había participado en el asesinado del exsecretario de obras públicas de Barrancabermeja, David Núñez Cala, ocurrido el 5 de abril de 1991. 

(Leer: 25 años del vil asesinato de David Núñez Cala)

Acto seguido, agregó que él mismo conducía la moto desde la cual se consumó el asesinato; que el crimen había sido planeado en un restaurante del puerto situado junto al paso nivel del ferrocarril; y que, en la estructuración del homicidio, habían participado, David Ravelo Crespo y el exdirigente liberal y exsenador, José Aristides Andrade.

En ese momento, Ravelo oficiaba como líder del Polo Democrático. Andrade se había retirado de la política desde 2002, después de 20 años en la Asamblea de Santander y en el Congreso de la República, en representación del movimiento Frente de Izquierda Liberal Auténtico (FILA), que además fue la principal plataforma electoral del excandidato presidencial, exministro, exconstituyente y actual senador Horacio Serpa Uribe. Se distanció de la política tras perder la curul con Carlos Arturo Clavijo, el candidato que impusieron dos de los principales líderes del paramilitarismo en el departamento de Santander, comandantes del Bloque Central Bolívar; Rodrigo Pérez Alzate, alias “Julián Bolívar”, e Iván Roberto Duque, alias “Ernesto Báez”. Este último lo admitió en medios de comunicación y ante Justicia y Paz.

(Leer: Por montaje de crimen de funcionario público, políticos habrían pagado a paramilitares)


Desde su retiro, Andrade decidió apoyar la carrera de su hija Claudia Andrade, electa para el Concejo de Barrancabermeja en 2004. Con su apoyo, ella dio dos debates de impacto en el puerto: Su oposición a la escogencia de nuevo operador para los servicios de acueducto y alcantarillado, por sospechas en la estructuración del negocio, al punto de que logró la intervención de la Procuraduría para impedirlo y, su resistencia a que la ciudad hiciera parte de la Asociación Nacional de Municipios Amigos de los Procesos de Paz (AMIPAZ), una estrategia de penetración del paramilitarismo para apoderarse de los presupuestos de los municipios donde tenían influencia armada, con la complicidad de algunos alcaldes y concejales. A finales de 2007, Claudia Andrade intentó ser alcaldesa de Barrancabermeja, pero su campaña fue enlodada por falsas acusaciones, con una foto editada de Serpa y su padre en los tiempos de paz de Belisario Betancur.   

Con estos antecedentes, los señalamientos de alias “El Panadero” parecían sin posibilidad de ser demostrados, pero de manera sorpresiva, después de pasar por un primer despacho de la Fiscalía que no tomó decisiones de fondo, en julio de 2009, fueron acogidos por otro funcionario. La decisión la adoptó el entonces Fiscal 22 especializado de la Unidad Nacional contra el Terrorismo, William Pacheco Granados, quien ordenó escuchar en indagatoria a David Ravelo Crespo y a José Aristides Andrade.

Un año después, David Ravelo fue enviado a la cárcel. El caso Aristides Andrade fue remitido a la Corte Suprema de Justicia, por tratarse de un excongresista. En enero de 2011, la Corte anuló la indagatoria de Andrade y abrió investigación en su contra.

Hasta ese momento, alias “El Panadero” se movía como pez en el agua en Justicia y Paz, e incluso en declaración en octubre de 2011 ante el juzgado que procesó a David Ravelo, con un tono irrespetuoso que fue reprochado por la funcionaria que adelantó la diligencia judicial, manifestó que el único caso por el cual era investigado después de caer preso en 1999 era el de la periodista Jineth Bedoya, pero que en Justicia y Paz ya se venía aclarando esa situación. En la misma cita judicial salieron a relucir sus encuentros con alias “Julián Bolívar” previos a sus declaraciones de abril y octubre de 2008, y también que, detrás del citado libro “Las guerras del Magdalena Medio”, estaba alias “Julián Bolívar” y la principal fuente oral del mismo había sido Mario Jaimes alias “El Panadero”.

Con lo que no contaba alias “El Panadero” fue que en ese mismo año 2011, la entonces Fiscal Viviane Morales, ordenó revisar el caso del secuestro de la periodista Jineth Bedoya y el proceso, que reposaba en la impunidad, llegó al despacho de la Fiscal especializada de derechos humanos Bibiana Orozco. Para febrero de 2012, Mario Jaimes alias “El Panadero” ya estaba llamado a indagatoria. Habían pasado casi 12 años donde dilató su responsabilidad en el caso y confiado en sus arreglos con Justicia y Paz. Además, gracias a sus señalamientos, algunos exmilitares, exfuncionarios y comerciantes empezaban a ser procesados por presuntos vínculos con el paramilitarismo en Barrancabermeja, al tiempo que David Ravelo fue condenado en dos instancias en noviembre de 2012 y octubre de 2013.

EL FISCAL CONDENADO

No importó que, entre las dos sentencias, en junio de 2013, el periodista Daniel Coronell, en su columna de la revista Semana titulada “El transformer”, denunció que William Pacheco Granados, el Fiscal 22 especializado antiterrorismo que había iniciado las investigaciones contra David Ravelo y Aristides Andrade, 22 años atrás había sido destituido por la Procuraduría y condenado por la justicia penal militar por un caso de desaparición forzada ocurrido en 1991. En ese momento, Pacheco fungía como presidente de la Asociación Nacional de Fiscales. Daniel Coronell escribió que “con procedimientos parecidos a los de la fábrica nacional de testigos que actuó contra Sigifredo López, Pacheco mandó a la cárcel a David Ravelo y Aristides Andrade”.

(Leer: Historia de una infamia: David Ravelo Crespo: Inocente, víctima de un montaje criminal)

Esa denuncia periodística abrió otro interrogante: ¿A pesar de sus antecedentes, William Pacheco tenía autorización para ejercer como Fiscal? La defensa de David Ravelo incluyó este argumento en su recurso de casación ante la Corte Suprema de Justicia, avalado en que, a la luz del artículo 79, numeral 5, del Decreto 0261 de 2000, el Fiscal Pacheco tenía una inhabilidad de carácter permanente para desempeñar cargos en la justicia y, de acuerdo al Decreto 0261 de 2000, tampoco podía detentar cargos en la Fiscalía General de la Nación.

No obstante, el alto tribunal no aceptó estudiar el recurso, por lo que quedó en firme la condena de 18 años de prisión contra Ravelo, por su presunta intervención en el crimen de David Núñez en abril de 1991.

(Leer: 2.192 días)

En cuanto a Aristides Andrade, desde que se percató de la suerte corrida por David Ravelo no volvió a comparecer ante la Corte Suprema de Justicia. Su abogado lo hizo, primero para advertir que antes que el debate de fondo, debía plantear varias nulidades.

Si bien en abril de 1991, cuando se perpetró el asesinato de David Núñez, José Aristides Andrade oficiaba como congresista, aún no se había proclamado la Constitución de 1991 que le dio al alto Tribunal la competencia para juzgar a senadores y representantes en única instancia. Todavía existía la inmunidad parlamentaria. Además, insistió la defensa, para la época ya estaba anunciado que el Congreso iba a ser revocado porque lo que deliberaba era la Asamblea Nacional Constituyente.

La Corte rechazó los argumentos, lo mismo que otra petición de nulidad por prescripción de la acción penal. Aceptó que sí había prescrito el concierto para delinquir agravado, pero, según sus cuentas procesales, el homicidio no. Entonces ordenó la captura de Andrade y lo acusó de manera formal.

La defensa del excongresista se concentró en documentar las inconsistencias de alias “El Panadero” en sus declaraciones ante la justicia, o los testimonios de algunos presos que vieron como este exparamilitar adiestró a su compadre y compañero de armas en el paramilitarismo, Fremio Sánchez, para que lo secundara en sus señalamientos, o de qué manera ofreció colaboración a otros presos para que entraran a Justicia y Paz a cambio de sindicar a Ravelo y Andrade.

Aunque no pudo ser incluida como prueba, la defensa de José Aristides Andrade rescató una declaración del fotógrafo Jesús Antonio Villamizar a la Fiscalía en el año 2011, según la cual estuvo dos veces en la cárcel de Itagüí, a petición de alias “Julián Bolívar”, a finales de 2007 y en mayo de 2008, y le vendió las fotos que aparecieron en el libro “Las guerras del Magdalena Medio”.

Además, aclaró ser el autor de la foto de Serpa y Andrade con la guerrilla en los diálogos de paz de Belisario Betancur, y que la hizo para el periódico Vanguardia Liberal. Esa foto fue aportada como prueba contra Andrade en 2010 y fue la misma que se utilizó para desacreditar la campaña política de su hija Claudia Andrade a la alcaldía de Barrancabermeja en 2007.     

En desarrollo de su defensa, en mayo de 2013, Andrade optó por denunciar ante la Unidad de Falsos Testigos de la Fiscalía a alias "El Panadero". Quince meses después, en agosto de 2014, el ente investigador le imputó cargos por fraude procesal y falso testimonio. De inmediato, la defensa de David Ravelo se constituyó como víctima.

JUGADAS FRAUDULENTAS

Por su parte, Mario Jaimes alias “El Panadero” se dedicó a impedir su juzgamiento. El 11 de agosto de 2015, aparecieron dos abogados a pedir aplazamiento para estudiar el caso. El 18 de enero de 2016, se informó que los abogados habían renunciado.  El 26 de abril se aplazó porque el abogado de la Defensoría del Pueblo tenía una capacitación. El 2 de agosto, otra vez fue aplazada la audiencia, porque alias “El Panadero” no aceptó el abogado de la Defensoría y, el 27 de octubre porque se negó a asistir a la audiencia.

El 2 de febrero de 2017, por fin se pudo instalar la audiencia de juzgamiento contra alias “El Panadero”, por fraude procesal y falso testimonio en el caso Ravelo y Andrade. En ese momento, ya el exparamilitar tenía otro revés en contra. Después de 12 años sin asumir su responsabilidad en el caso Jineth Bedoya, y a pesar de que desde su llamamiento a juicio en septiembre de 2014 se dedicó a dilatar la diligencia definitiva, en febrero de 2016 por fin aceptó los cargos. Un mes después fue condenado a 28 años de prisión y, de inmediato y la Fiscalía solicitó su expulsión de Justicia y Paz.

Como en todas sus declaraciones, alias “El Panadero” había sido apoyado por su compadre y también exparamilitar Fremio Sánchez; la defensa de Andrade también denunció a este testigo.

El 23 de enero de 2017, la Fiscalía imputó los mismos cargos de fraude procesal y falso testimonio a Fremio Sánchez y este decidió emular la estrategia de su compadre: Dilatar su juzgamiento. El 13 de marzo, su abogado, el mismo de alias “El Panadero”, no asistió, porque según él, no había recibido la citación.  El pasado 12 de junio no llegaron Fremio Sánchez ni su abogado. La audiencia quedó pospuesta para el 10 de agosto. En su congestión habitual, la justicia no ha podido formalizar el juicio.

En poder de la Fiscalía reposa una declaración de alias “El Panadero” que, al ser interrogado sobre por qué en su primer testimonio no habló de Fremio y en las demás es Fremio Sánchez quien secunda su versión, observó que se le había olvidado y que no sabía para dónde iba la ley de Justicia y Paz.

Por lo pronto y debido a los señalamientos en su contra como guerrillero, pero después de casi siete años de cárcel, David Ravelo decidió llevar su caso a la JEP, lo que permitió su libertad. En criterio de su abogado, Reynaldo Villalba, no solo se va probar la inocencia de su cliente sino el montaje orquestado por el paramilitarismo.

En cuanto a Aristides Andrade, ha intentado durante los últimos seis años de que la Corte Suprema acepte lo mismo, que la Fiscalía avance en sus procesos contra alias “El Panadero” y Fremio Sánchez, y que se concluya que también fue víctima de un montaje judicial fraguado desde la cárcel de Itagüí.

De manera paradójica, es la Corte Suprema de Justicia la que debe decidir si alias “El Panadero” queda o no excluido de Justicia y Paz.

EN RUEDA DE PRENSA

Por Alfredo Valdivieso

En el auditorio de la Unión Sindical Obrera en Barrancabermeja, en la mañana del miércoles 21 de junio, se dio una rueda de prensa, en la que David Ravelo Crespo, destacado defensor de DD.HH. de la región del Magdaleno Medio y de Santander, fundador de CREDHOS, personalidad democrática de Barrancabermeja, varias veces concejal por la UP y miembro del Comité Central del Partido Comunista Colombiano informó a los comunicadores sociales y a los ciudadanos sobre la libertad obtenida el pasado martes 20 de junio.

Con soportes documentarios Ravelo demostró cómo desde 1993, cuando fue inicial e injustamente detenido por poco más de dos años, cuando se desempeñaba como funcionario al servicio de la Alcaldía de Barrancabermeja, se ha fraguado en su contra todo un falso positivo judicial, ante la imposibilidad de asesinarlo –lo que se ha intentado en varias ocasiones− y como retaliación por su incansable denuncia del accionar paramilitar en toda la región y sus vínculos con los sectores poderosos del país y la zona. Dio a conocer el reciente fallo del Consejo de Estado mediante el cual se condenó a la Nación y a la Fiscalía por la injusta y arbitraria detención de esa época.

Ravelo explicó cómo tras salir de la cárcel de su primera arbitraria detención y por su continuada brega en la denuncia, como prolongación de la primera privación de la libertad, se hizo un montaje judicial, encabezado por un fiscal-criminal ex policía condenado por desaparición forzada, y cómo se urdió en complicidad con reconocidos asesinos paramilitares un proceso que finalmente lo llevó de nuevo a la cárcel, en la que estuvo recluido por casi siete años, siendo condenado en contraevidencia de pruebas.

Explicó que el montaje que se fraguó por alias ‘Julián Bolívar’, puesto en escena por el confeso criminal, genocida y violador alias “El Panadero” se sustentó en fotografías en que a una persona diferente se le acusaba de ser David Ravelo. Cómo el reconocido dirigente Horacio Serpa Uribe desmintió que tal persona fuera Ravelo, siendo en realidad un periodista de Vanguardia Liberal en la ciudad (Miguel Rico) y cómo esa fotografía, que fue adquirida a los paramilitares, fue agregada como “prueba” al expediente por parte de un hermano del difunto David Núñez Cala, un dirigente liberal de Barrancabermeja, por cuyo asesinato fue condenado Ravelo, entre otros.

David Ravelo reclamó que la familia del difunto –que está en todo y legítimo derecho de que se esclarezca y castigue el crimen y se dé la reparación completa− debe continuar la brega para el conocimiento de la verdad, pero no siendo simple caja de resonancia del paramilitarismo y menos aun intentando  llevar a condenas penales de inocentes.

Ravelo indicó que decidió acogerse a la Justicia Especial para la Paz -JEP- porque él fue condenado injustamente por un hecho en que no tuvo culpa alguna, y que por darse los presupuestos del derecho de la revisión de sentencias, tras haber permanecido más de cinco años en la cárcel, es una prerrogativa para que en la JEP su caso sea revisado y revocada la sentencia y se condene nuevamente al Estado por la injustificada y contrahecha sentencia; y a ello a pesar de que el caso es ya de conocimiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

Ravelo, como era de esperarse, ratificó su indeclinable compromiso por ayudar en la consolidación del gran movimiento social por la defensa de la modernización de la refinería de Ecopetrol en Barrancabermeja, por la recuperación y fortalecimiento de FERTICOL, empresa de fertilizantes indispensable para el punto de desarrollo rural pactado en los Acuerdos de La Habana, en la consolidación de un gran frente por la defensa de la implementación de los Acuerdos y por la modernización y democratización de toda la región.

A Ravelo en la rueda de prensa, además de los comunicadores sociales, lo acompañaron su familia, las organizaciones sindicales y sociales, movimientos políticos alternativos y ciudadanos del común que conocen de su trayectoria, transparencia, civilidad y respeto a la diferencia, que ha sido su principal característica a lo largo de más de cuarenta años de lucha ligado al pueblo de Barrancabermeja.

Además, lo acompañó Claudia Andrade, hija del excongresista José Aristides Andrade, otra víctima de los llamados falsos positivos montados por los grupos paramilitares, en contra de la comunidad de bien en Barrancabermeja.

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