Publicado el 20 de agosto de 2014

Ante inminencia de muerte, comunidad sabanera alimenta a manatíes

Por lo menos 40 manatíes que habitan la ciénaga de Paredes del Municipio Sabana de Torres, se encargan de mantenerlos vivos ante la crítica situación que se presenta
por el bajo caudal y las altas temperaturas.

Los manatíes que siempre han permanecido en la ciénaga de Paredes, en límites de los Municipios Sabana de Torres y Puerto Wilches, vuelven a ser blanco de la inclemencia del clima ante el intenso verano que ha provocado la disminución del caudal de ese espejo de agua, que desde tiempos inmemoriales se ha convertido en su hábitat apetecido.

Al igual que la Ciénega en mención, otras corrientes de agua también sufren las inclemencias de la época veraniega que atraviesa la región del Magdalena Medio, la que tiende a empeorar durante los últimos tres meses del presente año, cuando entre en ejecución el llamado ‘Fenómeno del Niño’; entre esas corrientes se encuentran la turística quebrada la Gómez caño Peruétano, utilizado por los agricultores para el riego de sus cultivos.

A CUIDAR LOS MANATÍES

Ante el desespero de la población sabanera por la inminente desaparición de los manatíes, con la coordinación de una ONG denominada Cabildo Verde, la población se comprometió a alimentarlos mientras pasa la emergencia. Para ello, algunos pescadores de la Ciénaga de Paredes, tendrán el compromiso de alimentarlos; para ello se trasladan en pequeñas embarcaciones hacia el centro de la ciénaga donde vierten el alimento.

James Murillo, director de la ONG señaló que el caudal de la ciénaga esté solo en dos metros de profundidad, cuando en épocas de invierno las aguas tienen una profundidad de 6 metros; durante los días sábado y domingo, hubo por fortuna dos aguaceros en horas de la noche que mejoraron un poco el nivel del caudal, sin embargo las altas temperaturas hace que esas aguas se evaporen. Los manatíes necesitan de por lo menos 4 metros de profundidad para su movilización e busca de alimentos.

ALIMENTOS

Los manatíes, una especie en vía de extinción, se alimentan de algas, las hojas y pasto. También llegar a consumir peces pequeños en caso de que no puedan encontrar suficiente vegetación en su hábitat natural. Para expertos en el tema, los manatíes “pasan casi todo el tiempo comiendo mientras están despiertos y el resto lo pasan durmiendo”. En promedio, un manatí consume el 9% de su peso corporal; algunos ejemplares pueden llegar a pesar hasta 1200 libras, “por lo que las cantidades de vegetales que necesitan comer a diario, es considerable”.

El manatí prefiere consumir los alimentos que están muy cerca de la superficie, lo más que se sumerge es hasta 20 pies (unos 6 metros). Esto se debe a que emplea gran parte de su energía para subir y bajar dentro del agua. Incluso prefieren migrar hacia zonas más lejanas de su hábitat natural para buscar comida en vez de quedarse en esa misma zona, sumergiéndose a mayor profundidad. Se cree que tienen que permanecer alejados de las aguas más profundas y frías debido  a que no tienen una gruesa capa de grasa en sus cuerpos.


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