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¿A quién beneficia el proceso de reciclaje
por Decreto en Bucaramanga?

En la capital de Santander se inicia un nuevo proceso para “mejorar el planeta”,
sin embargo, surgen interrogantes que el alcalde ni la Directora
del AMB han salido a responder.



Desde el lunes 8 de julio, todos los habitantes de Bucaramanga, tienen que hacer la separación de los residuos sólidos y orgánicos. Así lo establece el decreto 0096 de 2013, el cual indica que los bumangueses y habitantes deberán seleccionar y guardar en bolsas diferentes elementos que se puedan reciclar y los que no.

Para esto se tendrá que tener en cuenta los horarios de los recolectores de basura en las diferentes zonas con el fin de preparar las bolsas que contienen los elementos reciclables.

En este caso las autoridades ambientales indicaron que si el servicio de aseo se presta los lunes, miércoles y viernes, el recolector del reciclaje pasará todos los miércoles; si el servicio de aseo es para los días martes, jueves y sábado, el recolector del reciclaje pasará los jueves.

Las autoridades indicaron además que las personas que no cumplan con la correcta separación recibirán un comparendo ambiental educativo y, que a partir del 1 de septiembre las sanciones serán económicas.

Consuelo Ordóñez, directora del Área Metropolitana indicó que según las estadísticas Bucaramanga produce el 58% de los residuos que llegan al relleno sanitario de la zona.

UN ORANGUTÁN EN EL DECRETO

Con la implementación del decreto 0096 de 2013 que obliga a los bumangueses a separar sus residuos se benefician algunas cooperativas y fundaciones creadas para reciclar, de las que se desconocen su identidad comercial, sus propietarios, sus representantes legales y sus reales intenciones.

La comunidad a través de las redes sociales, se ha pronunciado sobre el pro y los contras de esta nueva medida implantada por el alcalde Luis Francisco Bohórquez Pedraza, quien no sale bien librado de las críticas comunitarias.

Con el reciclaje le imponen al usuario la compra de las bolsas para cumplir con la imposición del alcalde. Otro gasto que debe asumir, que se suma al valor que tiene que pagar por el servicio de recolección a las empresas recolectoras.

Además, el decreto impositivo del alcalde ‘Lucho’ Bohórquez, no se cumple a cabalidad por parte de las empresas dedicadas a la recolección de basuras. El Parágrafo 2 del artículo 4º ordena: “Las empresas que prestan el servicio público domiciliario de aseo en el municipio, deberán ajustar los contratos de condiciones uniformes en cumplimiento del presente decreto y realizar convenios con los recuperadores ambientales formales, para definir los términos y condiciones en los que se realizará la entrega de los residuos reciclados recolectados”.

Este Parágrafo es ambiguo por cuanto no especifica con quiénes, las empresas recicladoras “deberán ajustar los contratos de condiciones uniformes”, si dichos ajustes tiene que hacerlo con los usuarios a quienes les cobra tarifas plenas o con las Cooperativas y Fundaciones que se beneficiarán con el trabajo de los usuarios al entregarles reciclado sus residuos sólidos domiciliarios.

El Parágrafo 3 del mismo artículo 4º, le ordena a las empresas de aseo, la elaboración de un “plan de capacitación e in formación a usuarios para que se conozca claramente la programación operativa del servicio”. Todas las empresas que prestan el servicio de recolección de aseo en Bucaramanga, incluida la oficial, violan esta disposición pues no han distribuido entre sus usuarios, ningún documento que explique y especifique su nuevo rol como empresas de recolección de residuos sólidos domiciliarios, comerciales y ahora de reciclaje.

Además, la “autoridad ambiental urbana” (no se sabe a cuál le compete este remoquete: Si a la AMB o a la CDMB) “deberá contribuir con programas de capacitación y educación ambiental que permitan motivar a la ciudadanía en el manejo adecuado de los residuos sólidos y la instalación de infraestructura que facilite el almacenamiento o recepción de materiales reciclables”.

Según entendidos en material ambiental consideran que la expedición del decreto 0096 del 5 de junio de 2013, fue un acto improvisado, de irresponsabilidad administrativa, con claros tintes de beneficio para un sector y que no aguanta la revisión de una autoridad administrativa.

PREGUNTAS SIN RESPUESTAS

Hoy el decreto que impone el reciclaje en Bucaramanga es objeto de cuestionamientos al igual que el alcalde Luis Francisco Bohórquez Pedraza y la directora de la oficina llamada Área Metropolitana de Bucaramanga -AMB-, Consuelo Ordóñez de Rincón, “dos personajes que no han estado a la altura de los cargos que ocupan”, según observadores de la política administrativa bumanguesa.

De ahí que saltan interrogantes que ponen en duda el verdadero espíritu social de la medida, la que al parecer, va encaminada a beneficiar a un pequeño sector ligado con el gobierno y la clase política local.

Algunos voceros de la alcaldía de Bucaramanga y quienes están detrás del negocio de la recolección argumentan que con el reciclaje “se estará ayudando a la preservación del medio ambiente”. Pero, ¿qué diferencia existe en que el reciclaje se haga en las casas o se haga en la fuente (sitio de disposición final de las basuras)?

Lo que deben hacer los alcaldes del Área Metropolitana de Bucaramanga, es ubicar un nuevo terreno para la disposición final de sus desechos y cumplir con el cierre del Carrasco, cierre postergado por una extraña “emergencia sanitaria” inventada y decretada por el gobierno del mismo alcalde ‘Lucho’ Bohórquez, postergación que finalizará el próximo 13 de septiembre. Con esa “extraña emergencia sanitaria” el alcalde incumplió la orden dada por un juzgado de la capital santandereana para cerrar ese lugar que hoy afecta la salud de los bumangueses.

Entre los interrogantes que aún no ha respondido el alcalde Bohórquez ni la directora de la AMB, Ordóñez de Rincón, se encuentran:

- ¿Quiénes están detrás de las fundaciones y cooperativas que se beneficiarán con el reciclaje ordenado por el alcalde?
- ¿Existen dirigentes políticos y funcionarios públicos detrás de las ganancias económicas que produce este programa de reciclaje?
- ¿Qué beneficio reciben los usuarios del servicio de aseo al reciclar sus basuras, en reemplazo de las fundaciones y cooperativas que son las que a la larga se benefician en lo económico y laboral de la imposición del alcalde?
- ¿Cuál será el beneficio que les reportará a los usuarios del servicio de aseo en Bucaramanga, verse obligado a reciclar, cuando esa labor la cumplen los recicladores en la fuente?
- ¿Quién les pagará a los usuarios del servicio de aseo, las bolsas a utilizar para el reciclaje?
- ¿Será que, por esa labor, los usuarios se verán recompensados con la disminución de las tarifas que cobran las empresas contratadas para la recolección de basuras?
- ¿Es el concejo la verdadera representación elegida por la comunidad bumanguesa para que la defienda ante las arremetidas insaciables de personas dedicadas a aprovecharse de los recursos del pueblo?
- ¿Dónde está el pronunciamiento de la Personería de Bucaramanga, que se dice es la representante de la comunidad ante el gobierno local?

Mientras estos y otros interrogantes circulan entre la comunidad de Bucaramanga y las empresas recolectoras incumplen el decreto 0096 del 5 de junio de 2013, impositivo del alcalde Bohórquez, la ciudadanía está a la espera de que la nueva norma de reciclaje sea para beneficio de toda la sociedad, no para un minúsculo grupo de personas dedicadas a aprovecharse de las deficiencias del Estado.

(Ver también: El 'negocio redondo' de Consuelo Ordóñez de Rincón)


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