Por amenazas y enfrentamientos armados, comunidades rurales se desplazan en el sur de Bolívar

“No queremos desplazarnos hacia las grandes ciudades” dicen las comunidades afectadas, que solicitan ser escuchadas por el gobierno de Iván Duque.

Luego de permanecer más de 8 días acampando en el casco urbano del municipio de Morales, sur de Bolívar, una buena cantidad de habitantes del corregimiento Micoahumado, espera obtener una pronta respuesta del gobierno nacional porque, según palabras de sus líderes “nosotros, como comunidades asentadas en la vasta serranía de San Lucas, exigimos respeto por la vida y el territorio. Sin territorio, no hay vida“.

Ha transcurrido más de una semana desde que la comunidad de Micoahumado acompañada por habitantes vecinos de Mina-Proyecto, decidió bajar de su territorio, debido a los distintos acontecimientos ocurridos en medio del conflicto armado que vive el sur de Bolívar.

Muchas son las denuncias que estas poblaciones han lanzado, pero que no han tenido eco en los grandes medios de comunicación del país. Hace poco, voceros del corregimiento denunciaron que integrantes de la policía nacional en conjunto con unidades del ejército, realizaron la captura de nueve campesinos de la comunidad, señalándolos de ser integrantes del grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional -ELN-.

Este hecho fue lo que en última instancia ocasionó que la población, sintiéndose amenazada, tomara la determinación de descender desde las montañas de la Serranía San Lucas hacia las calles del municipio de Morales, con el fin de adelantar protestas sobre la carretera para hacer un llamado a los gobiernos municipal, departamental y nacional, porque, según argumentan “estamos cansados de las constantes y sistemáticas acciones adelantadas por la fuerza pública, que han venido a ser más bien piedra de tropiezo para la construcción y defensa del territorio.

Hay que recordar que en lo que va del año han muerto tres civiles y uno herido a causa del conflicto armado, lo que ha generado pánico y terror en los habitantes, a tal punto que muchos han decidido con dolor en el alma dejar el territorio”.

Dicen los campesinos, que quieren seguir defendiendo la vida y la permanencia en el territorio, “porque ese ha sido nuestro lema desde muchos años atrás, en los que, nos la hemos tenido que jugarla toda, y ha sido por eso que, hoy seguimos viviendo en nuestro territorio, porque el territorio nos pertenece”.

Para el campesinado que sufre los rigores del conflicto, “han sido muchos los sacrificios y sufrimientos, pero hay aquí estamos”.

PROPIEDADES ABANDONADAS

Las comunidades que hoy protestan en busca de apoyo del gobierno nacional, han descendido de sus veredas, dejando atrás sus fincas, sus hogares, incluso las cosechas a punto de recolección y sus labores agrícolas, para defender el territorio que hoy se lo pelean los grupos armados de derecha e izquierda, sin que el gobierno haga nada para defenderlos.

Durante la permanencia de estas comunidades en el casco urbano de Morales, ha predominado la presencia de improvisados cambuches, bajo la inclemencia de las altas temperaturas, la escasés de agua, y la cantidad de mosquitos en horas de la noche. Sin embargo, esas inclemencias son sobrellevadas por las comunidades en pie de lucha, “porque por encima de todo, sabemos y entendemos que la lucha por el territorio vale la pena, porque como hemos dicho siempre: Sin territorio no hay vida”.

QUIEREN SER VISIBILIZADOS

Las comunidades del corregimiento Micoahumado quieren que sus problemas sean conocidos en el ámbito nacional, y recibir el apoyo solidario de las distintas organizaciones sociales, populares y trabajadoras, además de líderes y lideresas que “día a día luchan por construir un país distinto, y por ello estamos completamente agradecidos”.

Esperan recibir una respuesta pronto por parte del gobierno nacional, porque, como comunidades del sur de Bolívar asentadas en la vasta serranía de San Lucas, exigen respeto por la vida y el territorio. “No queremos más guerra, no más bombas, no más balas, no más muertos, no más atropellos”, sostienen.

Tampoco quieren desplazarse hasta las grandes ciudades como Bogotá o Cartagena, sino que, solicitan que el propio Estado en razón de su carácter social, llegue al territorio, por lo menos al casco urbano del municipio de Morales para que se forme un concepto sobre la realidad social en que vive esta población.